Liana Fiol Matta – sobre el ensayo de Carmen R. Vélez Oliver


       Al evaluar los trabajos sometidos, el jurado tuvo presente los siguientes criterios:

  1. Definición clara del tema o razón de la investigación.
  2. Profundidad de la investigación.
  3. Originalidad en ideas y redacción.
  4. Uso correcto del lenguaje.

El ensayo sometido por la joven Carmen R. Vélez Oliver cumplió con creces los criterios mencionados entre los ensayos sometidos por estudiantes de escuela intermedia y superior.

Llama la atención su manejo de la estructura y finalidad del ensayo.  Capta la atención del lector desde el comienzo. El escrito es original y lleno de imágenes que comunican de manera impactante la realidad en la que se movía Power:

¡Tormenta estacionaria en Puerto Rico! Las millones de gotas de agua son los problemas, la tiniebla es el gobierno español, el viento es el vaivén de una sociedad criolla llena de dolor y desespero, ríos desbordándose de tanta ansiedad que hay en el pueblo.

De esa forma nos hace sentir, casi en carne propia, la situación económica de Puerto Rico a principios del Siglo XIX, su sufrimiento y desesperación:

Miles de jefes de familia en las calles buscando empleo para sostenerse, sin dinero ni para comprar media libra de pan, con hijos casi desnudos, ya que no tienen ropa y los pies más negros no pueden estar de andar descalzos. Algunos enfermos, por causa de las condiciones infrahumanas en que viven, unos se curan y continúan la lucha, pero otros no sobreviven. Sus casas hechas de cartón o de lo que encuentren por ahí, sus dormitorios son hamacas y su único consuelo es que algún día se haga justicia. ¿Por qué tanta pobreza? ¿Por qué tantos problemas?

       No tarda en presentarnos a Ramón Power y Giralt, pero en su contexto.  Explica la interacción entre los diversos sectores sociales y económicos del país; la preocupación de la metrópoli ante los reclamos libertarios de América y la lealtad de Power y los criollos boricuas a España.  En el caso de Power es una lealtad crítica, no de sometimiento, sino desde la seguridad de nuestra propia valía y la justicia de nuestros reclamos.

La autora analiza magistralmente las causas de la crisis económica y política que enfrentó España y que desembocó en el proceso reformista de Cádiz. Confronta de igual manera el trato de España a sus colonias que trae, por un lado, revolución en las colonias de América y, por el otro, los reclamos de los criollos puertorriqueños que poco a poco se inclinaban en igual sentido.

Nos explica claramente la importancia de Power y la dificultad de su gesta. Reconoce que Power no era revolucionario, sino reformista, pero “entregaría su alma para lograr todo lo que sus compatriotas anhelaban y soñaban por tanto tiempo”.

       La admiración de la autora por Power, aunque evidente, no la ciega. Explica:

Ramón Power y Giralt fue elegido en las Cortes de Cádiz en tiempo de tinieblas. A sus gestiones no se le quitan el mérito, pero si hubiera sido en otra época estas hubieran rendido mejores frutos. En este nombramiento se notaba la necesidad del sistema español y no la necesidad del pueblo de Puerto Rico.

       No obstante, Power pudo reivindicar los reclamos boricuas porque:

comprendía perfectamente que, si el fin supremo de la sociedad es realizar el bien, éste debe realizarse dentro del ejercicio de la libertad, porque el bien efectuado por la fuerza es un bien falsificado y problemático.

       Por último, la autora compara, con gran sinceridad y madurez, la época presente y los logros de Power y de Cádiz. Y retoma al final su facilidad retórica al utilizar un vocablo pueblerino, aunque muy castizo, pero no como epíteto vulgar ni con fines de escándalo, sino como expresión de una justificación colectiva. Dice la autora:

¡Coño! ¡Puerto Rico! ¿Por qué continuamos así? Tanto nadar para morir en la orilla. ¡Sí! Aceptemos que en la época en que vivimos podemos lograr mucho más.

       Hace entonces un llamado al lector y sobre todo al lector joven:

Te has puesto a analizar ¿cuál sería la situación si hubiésemos continuado con España con todo lo que había logrado Ramón Power y Giralt y sus gestiones como diputado en las Cortes de Cádiz? ¿Nos hubiese ido mejor?

       Concluye entonces como sigue:

Puerto Rico nació para ser libre, prosperar, realizar cosas inmensas, no para ser el sirviente de un imperio como lo hemos sido en los últimos siglos.  La gran interrogante es: ¿Anexión con los Estados Unidos o independencia total? ¿Quién nos llevara a la cima como país? ¿Quién nos representará, como el célebre Ramón Power y Giralt?