Discurso de Antonio García Padilla


Hace muy cerca de 200 años, el 14 de julio de 1812, se promulgó en Puerto Rico la Constitución de Cádiz.  Las lentas comunicaciones de aquellos días, los preparativos necesarios para su implantación,  lo poco entusiasmado con el documento que debió estar el gobernador español, Brigadier Salvador Meléndez Bruna, demoraron por casi cuatro meses la proclamación en la Isla de la Constitución que se adoptó en Cádiz para todo el reino español.

En España  y en América la Constitución de 1812 tuvo significados distintos. Un mismo texto recogió el resultado de luchas diferentes. En España, la Constitución de 1812 significó importantes conquistas liberales, pero frustraciones en el sector moderado y mucho miedo en el grupo conservador.  La honda división de la sociedad española de entonces anticipaba desde la propia convocatoria a cortes, las dificultades de generar una constitución duradera.

Para los puertorriqueños, en la Constitución de 1812 resuenan tensiones distintas de las españolas. Así surge de las instrucciones de los cabildos puertorriqueños a nuestro diputado a Cortes.  La Constitución de 1812, la única de hechura metropolitana que se hizo extensiva íntegramente a Puerto Rico, representó para los puertorriqueños conquistas importantes de orden  político y económico:  Se suprimieron las distinciones entre peninsulares e isleños, con representación para los puertorriqueños en las cortes; se reconoció el sufragio universal, los ayuntamientos electivos,  se dio paso a nuestra primera Diputación Provincial, a la libertad de expresión y a la de imprenta. El proceso constitucional dirigió a la supresión de las facultades omnímodas del gobernador.  Dentro del marco constitucional se separaron la gobernación y la intendencia.

De ahí que, luego del penoso repudio de Fernando VII en 1814, la Constitución de 1812 se proyectó de distinta forma a través del Siglos XIX puertorriqueño y español.  Como ha dicho Trías Monge, en Puerto Rico, “a lo largo del siglo diecinueve la reconquista de los logros de Cádiz, fue tema básico del credo liberal.” En eso se fue todo el siglo. No es hasta 1897 que se regresa, con creces a los derechos de Cádiz.

El estudio de los muchos y ricos temas que suscita nuestro primer texto constitucional, ha sido escaso.   Para estimular la atención a ellos, la Academia ha lanzado un concurso de ensayos.   El reconocimiento a los   trabajos recibidos es el motivo de esta reunión pública de la Academia, que honra el bicentenario de la proclamación en Puerto Rico de la Constitución de 1812, el 14 de julio de ese año, muy cerca de este Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, que entonces albergaba el Seminario Conciliar de San Ildefonso.

Adelante señora Secretaria.