El poder no hay que ejercerlo crudamente para que se respete

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Noticias
14 noviembre 2010

Ver Artículo: DEJA VU: A FEDERAL JUDGE REVISITS THE WAR ON DRUGS, or life in a balloon.

“El poder no hay que ejercerlo crudamente para que se respete”

El juez Torruella habla claramente acerca de la legalización de la marihuana y sus ideales políticos.

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En los últimos días el juez federal Juan R. Torruella se ha colocado en el centro de una importante controversia pública en el país, al argumentar, con el peso que conlleva su alta posición de la judicatura de los Estados Unidos, a favor de la legalización total de la marihuana y de que se estudie y experimente con la posibilidad de legalizar incluso otras drogas consideradas más peligrosas. La razón, esboza el respetado juez, es que la política de la guerra contra las drogas ha fracasado. Con los miles de millones de dólares que Washington y los gobiernos locales como el de Puerto Rico, gastan en perseguir el narcotráfico y encarcelar personas se invertirían mejor en educación, prevención, establecimiento de reglamentación adecuada, con el resultado de que habría menos personas usando drogas que ahora, menos adictos, menos presos y se eliminaría la agobiante y violenta criminalidad asociada al narcotráfico.

Pero el juez Torruella, sanjuanero de 77 años de edad, no es un advenedizo ante el ojo del público. Egresado del Wharton School of Economics en Pennsylvania y de la Escuela de Derecho de la Universidad de Boston, Torruella fue nombrado juez federal en Puerto Rico en 1974, presidió el Tribunal Federal local entre 1982 y 1984 y en ese año se convirtió en el primer puertorriqueño en ascender a un Tribunal Federal de Apelaciones, sirviendo en el Tribunal del Primer Circuito, que decide las apelaciones federales de Puerto Rico y varios estados del noreste, foro que presidió entre 1994 y 2001 y en el cual aún labora. Ha escrito opiniones en un sinnúmero de casos que han decidido importantes controversias de Puerto Rico y otras jurisdicciones y que tienen peso en el estado de Derecho de Estados Unidos.

Casado con Judy Torruella, oriunda de Massachusetts, y padre de cuatro hijos, Torruella tiene maestrías en Proceso Judicial de la Universidad de Virginia y en Administración Pública de la Universidad de Puerto Rico, además de un grado en Historia Moderna de la Universidad de Oxford.

De la misma forma franca en que ha abogado a favor de cambiar el enfoque sobre las drogas, Torruella ha sido defensor de la estadidad para Puerto Rico.

El deporte ha sido otro de sus campos de acción ya que jugó baloncesto y voleibol a nivel superior, ha sido yatista, presidente de la Federación de Yatismo, miembro del Comité Olímpico de Puerto Rico por 33 años y ostenta la condecoración de la Orden Olímpica.

Contrario a la creencia común, Torruella no reside en Boston sino en San Juan y viaja mensualmente a dicha ciudad para escuchar las presentaciones de argumentos orales en los casos ante el Tribunal del Primer Circuito.

Torruella recibió a El Nuevo Día en sus oficinas de la antigua Corte Federal del Viejo San Juan.

¿Cómo le han parecido las reacciones a su propuesta a favor de la legalización de la marihuana y que se considere legalizar otras drogas?

Me ha sorprendido un poco porque no he dicho nada que no dijera hace 15 años excepto un poco más positivo y además eso no me lo inventé yo, lo ha dicho mucha gente, pero me alegro porque parte de la idea la idea era proveer un poco de conversación sobre el tema.

La otra vez en el 1996 usted planteó que se debía establecer una comisión tripartita para estudiar el asunto pero ahora entiende que hay que tomar pasos mas definitivos, y sobre todo legalizar la marihuana.

No está de más tener ese estudio y la comisión también pero creo que los hechos son contundentes y hay mucho más apoyo científico. Lo que no hay, en mi opinión, es apoyo comunitario. Aún en Estados Unidos, que son más liberales en este sentido que aquí, el último ‘poll’ sólo refleja que el 42.2% está de acuerdo (con legalizar la marihuana) y eso refleja un aumento de 10% desde el 2000, así que ha habido mucho aumento. Aquí yo me sospecho por comentarios que he recibido que no hay tanto apoyo; creo que en general la población de Puerto Rico es más conservadora en ciertos temas y ese es uno, a pesar de que nosotros nos estamos afectando proporcionalmente más que en Estados Unidos por esta situación, sobre todo en el área del crimen.

¿Lo han criticado?

Casi nadie me lo dice directamente, pero una señora que trabaja en mi casa me dice que en su vecindario no podían creer que yo hubiera dicho eso y además no estaban de acuerdo. Pienso que la mayoría opina así. Pero es como cuando los cardenales de la iglesia se reunieron y decidieron que el mundo no era redondo sino cuadrado y eso no hizo que el mundo fuera cuadrado. El hecho de que están hablando de este problema, aunque sea negativamente, es parte de lo que yo quiero promover, que se hable más y se discuta.

Para tener clara su posición lo que sugiere es legalizar la marihuana mientras se experimenta y estudia la posibilidad de legalizar otras drogas?

Si, eso ya es un paso más radical y por eso es que creo que hay que tener un ´approach´ científico y gradual; por eso sugerí al principio una comisión compuesta por científicos, sociólogos, penólogos, etc. Inglaterra ha tenido dos comisiones de esa naturaleza… la que se llamó Indian Hemp Commision 1994-96 llegó a la misma conclusión que llegaron a cabo haces dos años con científicos eminentes de Oxford y otras universidades, Concluyeron que la marihuana es mucho menos dañina que el alcohol y el tabaco. Ambos estudios concluyeron que no se había comprobado que la marihuana afectase en forma verdaderamente importante al humano. El punto de entrada mío es uno: que no veo cómo se puede refutar el hecho de que el sistema que tenemos ahora no trabaja. Si el propósito es eliminar o reducir sustancialmente el uso de drogas, está requeteprobado, por los hechos, que a base de costo material, costo humano, institucional, a base del impacto racista que ha tenido el sistema que tenemos, cógelo por donde quieras, no funciona.

¿Hasta dónde se puede llegar en Puerto Rico con esta propuesta dadas las leyes federales y la política del gobierno federal?

Esto es un punto muy importante porque las leyes federales sobre esto triunfan sobre cualquier ley estatal y no hay duda que si Puerto Rico legalizar la marihuana eso se va a aplicar sólo a las actividades policiales del Gobierno de Puerto Rico. Pero tiene dos impactos en el nivel local, se van a librar un montón de fondos que se están usando con relación a eso para atacar el crimen verdadero incluso el crimen de drogas más contundentes; también se van a liberar fondos que se usan para encarcelar personas envueltas en la marihuana, y actividades judiciales en ese respecto. Segundo: hay movimiento entre los estados a favor de la liberalización del trato de por lo menos la marihuana. Ya 15 jurisdicciones, incluso el Distrito de Columbia, que es controlado por el Congreso, que ya han legislado para liberalizar el trato de la marihuana. Claro, todas esas 15 leyes hablan de medicalización. En mi opinión es un paso sub silentio hacia la legalización porque en efecto eso es lo que están haciendo. Si nos uniéramos a eso, le estaríamos añadiendo peso porque mientras los políticos no vean que la mayoría del público está de acuerdo no van a hacer nada, además de que es lo correcto y lo inteligente. Y quiero aclarar que mientras la ley sea lo que es yo como juez federal he tomado un juramento que lo hago cumplir y ahí está mi récord, irrespectivamente de mis opiniones personales de cómo debe ser el mundo, eso no es la función mía oficial. Ahora, sí es parte de la función mía expresarme sobre aquellos temas en los que tengo cierta expertise y en los que los comentarios míos pueden ayudar a mejorar la administración de la justicia.

Pero usted hace la propuesta dirigida principalmente hacia la política pública de Estados Unidos.

Definitivamente. Por eso escribí el artículo en inglés. De lo más que me ha sorprendido es que le han dado difusión de rabo a cabo en Estados Unidos. Me han llamado de Canadá a entrevistarme. El ‘Washington Post’ escribió, para mí es un signo de que el tema está propicio para que se mueva.

¿Desde que usted inicialmente habló de este tema hace 15 años alguien le ha ofrecido o sugerido que usted debía probar la marihuana?

Nadie se ha atrevido (ríe). Mira es que yo nunca he fumado ni nunca he bebido mucho así que es que es algo que no me interesa. Tampoco soy un puritano, no voy a objetar que alguien fume o beba, si se quieren suicidar de esa forma, pues que lo hagan, pero como te digo, nadie se ha atrevido.

Usted tuvo que ver como juez con los casos de Vieques, tanto civiles como en lo penal, tanto en los 70 como en los 90. ¿Cómo ve ahora la situación de Vieques? ¿Cree que la salida de la Marina finalmente ayudará a una mejor calidad de vida para los viequenses?

Poca gente se acuerda que yo fui uno de los abogados que litigó para sacar a la Marina de Culebra, yo preparé el caso apelativo, argumenté el caso ante el Tribunal de Circuito y apelé el caso al Tribunal Supremo de Estados Unidos, todo eso sin que me pagaran un centavo ni las costas, que las pagamos nosotros, y sin que nos dieran siquiera las gracias pero no hay problema, yo se que así son las cosas de la vida. No sólo eso sino que el abogado (Richard) Copaken escribió un libro en el que asume todo el crédito por eso y Copaken llegó como paracaidista en el caso que yo estaba trabajando con Ben Suro y el gobierno de Rafael Hernández Colón le pagó medio millón por eso, pero así son las cosas. Desde entonces Culebra ha sido un desastre de planificación, la gente construye donde quiera, lo prístino que había, si no ha desaparecido completamente va en ese camino. En Vieques me temo que vaya a pasar lo mismo, pero ojalá que no.

Su posición a favor de la estadidad se basa en un sentido de identidad personal, en un criterio de igualdad de derechos o en una visión pragmática que piensa que es lo mejor para Puerto Rico?

“All of the above” (Todas las anteriores), las has sintetizado muy bien. Primero es que creo que con todos los problemas que tiene la democracia de Estados Unidos, que como cualquier actividad humana no es perfecta, es la mejor que yo conozco, si hay otra no la conozco y el día que la haya cambio de opinión. Creo que es un buen sistema. En segundo lugar, te voy a contar algo.

Torruella señala a una foto en la pared que le muestra en una mesa junto a dos señores que identifica como el embajador de Estados Unidos y el presidente del Tribunal Supremo de El Salvador. En plena guerra civil hace 30 años en ese país, explica, fue enviado por el Departamento de Estado a dar una conferencia a jueces y abogados salvadoreños sobre el sistema judicial de Estados Unidos y la independencia judicial.

Explotaron siete bombas cerca del hotel esa noche y habían matado a dos Marines en un restaurante, agarraron a tres que andaban por allí y los condenaron. Como parte de la negociación para acabar la insurgencia el congreso salvadoreño consideraba una ley para indultar presos, incluso esos tres, que requería aprobación del Tribunal Supremo. A través de todo ese almuerzo el embajador se pasó increpando al presidente del Supremo de El Salvador en una forma insultante, porque uno de los marines era de Wisconsin y un congresista de Wisconsin amenazaba quitar ayuda a El Salvador si aprobaban el indulto. A tal punto de que aquel pobre señor me dijo: ‘Oiga y ¿esta es la independencia judicial que ustedes tienen en Estados Unidos?’

Así que por encima de todas estas consideraciones de democracia principios ,etc., lo que mas conviene a los puertorriqueños es tener parte de ese poder político y la única manera de conseguirlo es esa. ¿Qué soberanía hay en estos países alrededor, en Haití, en República Dominicana? Soberanía hay en Cuba hasta el día en que Estados Unidos le quiera meter mano al igual que en Venezuela. Desgraciadamente así es como se bate el cobre en el mundo real internacional. Y creo que Puerto Rico necesita tener igualdad política no sólo porque creo en el sistema pero por encima de todo eso para poder defenderse con ocho congresistas y dos senadores.

¿Cuáles son los otros grandes temas, además del narcotráfico, que usted entiende que los gobiernos tienen que resolver si el mundo va ser un mejor lugar para las futuras generaciones?

Creo que la economía mundial está en un momento crítico y muy similar a otras épocas recientes que nos han llevado a guerras mundiales.

Esta situación del petróleo está moviendo las fichas directa o indirectamente en una forma contundente, aparte de otros temas del ambiente. Creo que hay que tomar medidas a largo plazo para corregirlo y ayudar a que la economía mundial se corrija o vamos por mal paso.

¿Se refiere a la dependencia en el petróleo?

Si, el mundo, los grupos más grandes dependen casi totalmente del petróleo y, aparte de que se va a acabar, el 80% del problema que tenemos de terrorismo se debe al petróleo. Si no estuviéramos dependiendo del petróleo no tendríamos que estar en los sitios donde estamos hoy en día que a la vez es gran parte de la causa por la cual tenemos el terrorismo islámico.

¿Los personajes históricos con los cuales más se identifica y admira?

Me vienen a la mente Harry Truman y el filósofo inglés (John Stuart) Mill. Truman porque era una persona de ´background´ humilde que llegó a puestos altos y, aparte de que yo estaba de acuerdo, no titubeaba en decir sus pensamientos y defenderlos. No fue perfecto ‘by any stretch of imagination’ tuvo varias fallas no hay duda. Mill era un filósofo libertario que creía que el gobierno no se debe meter en la vida privada de uno excepto en aquello que afecte al resto de la sociedad.

¿Hasta cuándo piensa trabajar como juez federal?

Los planes ahora es hasta que me saquen en una caja. No hay edad de retiro obligatorio. El día que yo entienda que no puedo hacer el trabajo o que alguien fehaciente me diga que ya estoy fallando, pues ese día lo dejo, pero me gusta lo que estoy haciendo, lo hago relativamente bien, creo. Pero hay mucha gente velando güira, te quiero decir, (ríe). Que no aguanten mucho la respiración esperando que yo me vaya, es lo que puedo decirles.

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